Brown
El clásico: fondo dorado, anaranjado o tostado con manchas marrón oscuro o negras. Es el que más recuerda al leopardo.
Qué es, de dónde viene, cómo es su carácter y qué necesita para vivir feliz con vos.
El nombre viene del gato leopardo asiático (Prionailurus bengalensis), un felino salvaje pequeño que vive en el sur y el este de Asia. El bengalí es el resultado de cruzarlo con gatos domésticos y de seguir criando, generación tras generación, hasta lograr un gato con aspecto de leopardo y carácter de gato de casa.
Las primeras generaciones después del cruce se llaman F1, F2 y F3 y todavía tienen mucho del felino salvaje. Los bengalíes que viven como mascota son de generaciones posteriores, criados bengalí con bengalí (se los llama SBT): tienen carácter completamente doméstico.

El dibujo puede ser manchado, ideal con rosetas (manchas de dos tonos, como las del leopardo), o marmolado, con manchas largas que forman remolinos. Muchos tienen glitter: la punta del pelo brilla como si tuviera polvo dorado.
El clásico: fondo dorado, anaranjado o tostado con manchas marrón oscuro o negras. Es el que más recuerda al leopardo.
Fondo claro, casi marfil, con manchas que van del beige al chocolate. Tiene tres variantes: lynx (ojos azules), mink y sepia.
Fondo plateado, casi blanco, con manchas negras muy marcadas. Contraste fuerte, aspecto de leopardo de las nieves.
Variantes más nuevas: charcoal tiene una «capa» oscura sobre el lomo; blue es gris azulado con tonos crema. No todas las asociaciones las aceptan.
El bengalí es activo, curioso y muy inteligente. Juega toda la vida, le encanta trepar y mirar todo desde arriba, y aprende rápido: muchos buscan juguetes, abren puertas y se acostumbran a pasear con arnés.
Es un gato muy apegado a su familia: te sigue por la casa, «conversa» con maullidos y quiere participar de todo. A muchos les fascina el agua: juegan con la canilla y algunos se meten a la ducha.
Se lleva bien con chicos y con otros gatos y perros si se los presenta con paciencia. Lo que no tolera es aburrirse: sin juego ni estímulos, inventa sus propias travesuras.

Cada gato es único: esto es lo más común en la raza.
Es una raza sana y fuerte. Como en toda raza, hay algunas enfermedades hereditarias que un criadero responsable controla en sus reproductores antes de criar:
Cuando elijas un gatito, de cualquier criadero, pedí ver los estudios de los padres.
No. Los bengalíes que se crían como mascota son de muchas generaciones de bengalí con bengalí y tienen carácter de gato doméstico. Lo que heredaron del leopardo asiático es el pelaje y mucha energía.
Ningún gato es hipoalergénico. Algunas personas alérgicas lo toleran mejor porque tiene pelo corto y suelta poco, pero conviene pasar un rato con un bengalí antes de decidir.
Sí, siempre que tenga lugares para trepar, juego todos los días y ventanas y balcones con red de protección.
Si pasás muchas horas fuera de casa, dos gatos se acompañan y juegan entre ellos. Un bengalí solo necesita más tiempo de juego con su familia.
A partir de las 12 semanas: a esa edad ya aprendió de su mamá y sus hermanos a ser gato, y tiene sus primeras vacunas.
Entregamos los gatitos a partir de las 12 semanas, con vacunas, desparasitación, libreta sanitaria y contrato de compraventa. Hacemos envíos a todo el país y al exterior, coordinados con cada familia.